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NUEVA YORK -- En una contundente reafirmación del derecho de las mujeres inmigrantes a trabajar sin temor a la agresión y al acoso sexual, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) anunció el día de hoy el acuerdo negociado en un caso que involucró a tres mujeres latinas que fueron acosadas por su patrón en una tienda de Manhattan.

“Nuestros clientes, las tres mujeres inmigrantes, fueron reivindicadas por los severos abusos que padecieron a manos de un patrón sin escrúpulos,” dijo Claudia Flores, una abogada del Proyecto de los Derechos de las Mujeres de la ACLU. “Este acuerdo garantiza que finalmente serán indemnizadas por el acoso sexual del que fueron objeto y por el ínfimo salario que recibieron.”

En septiembre del 2006, un jurado concluyó que Albert Palacci, propietario de Ramco y National Discount Stores de la calle Dyckman, en la zona norte de Manhattan, debía asumir la responsabilidad por agresión y acoso sexual. Sin embargo, Palacci se rehusó a pagar a las mujeres lo que el jurado les había concedido a manera de indemnización. Tras casi un año de negociaciones y procedimientos jurídicos, esta semana se llegó a un acuerdo negociado. Las partes acordaron resolver todos los asuntos pendientes en el caso a cambio de un pago inmediato de $750,000 en daños y honorarios.

Las tres mujeres, Deyanira Espinal, de 39 años, Angela Berise Fritman Peralta, de 24, y María Araceli Gonzales Flores, de 24, trabajaron como cajeras y asistentes generales en Ramco durante diferentes épocas, entre el periodo de 2002 a 2004. Durante el periodo de su empleo fueron objeto de acoso sexual extremo, incluyendo exigencias de relaciones sexuales a cambio de aumentos de sueldo, además de la agresión sexual y represalias si dichas exigencias eran rechazadas. Cada mujer se vio obligada a trabajar de 6 a 7 días a la semana por tan sólo $30 a $40 por día. Una de ellas incluso fue obligada a trabajar como sirvienta y cocinera personal de Palacci.

En una ocasión, Palacci llevó a Peralta y a Espinal a un departamento abandonado, so pretexto de que hicieran la limpieza. Luego, él cerró la puerta con llave, se desnudó y exigió que las mujeres realizaran actos sexuales. Las mujeres se rehusaron. En represalia, Palacci recortó su horario de trabajo y las trató con una hostilidad cada vez mayor. Palacci también guardaba una cama en el sótano de una de sus tiendas y les decía a las mujeres que estaba allí para que él pudiera tener relaciones sexuales con ellas.

“Esperamos que este acuerdo negociado le inspire valor a otras mujeres inmigrantes que se encuentran en situaciones similares de opresión y trabajo ilegal,” señaló Lenora Lapidus, Directora del Proyecto de los Derechos de las Mujeres de la ACLU. “Con demasiada frecuencia, a causa de la necesidad económica, las mujeres inmigrantes se encuentran en condiciones laborales de explotación pero tienen miedo de denunciarlas. Sin importar la procedencia de cada quien, todos tenemos derecho a un ambiente de trabajo seguro y justo.”

El caso es Espinal v. Ramco General Stores. Los abogados del caso fueron Lapidus, Flores, Namita Luthra y Sara Lesch del Proyecto de los Derechos de las Mujeres de la ACLU.

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