Trabajadoras inmigrantes desafían las restricciones laborales impuestas por empacadora de mariscos a causa de su género sexual

March 26, 2010

La mujeres contaron con la representación de la ACLU y North Carolina Justice Center

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COLUMBIA, Carolina del Norte – Tres mujeres mexicanas que fueron contratadas por una empacadora de mariscos de Carolina del Norte, con visas temporales para trabajadores, demandaron el 16 de marzo [ayer] a la empresa por restringir el tipo de trabajo que podían hacer únicamente por su condición de mujer. La demanda también alega que la compañía no les pagaba lo suficiente, incumplió en el reembolso de sus gastos de transporte y las despidió sin causa justificada. La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), la Fundación Legal de la ACLU de Carolina del Norte (ACLU of North Carolina Legal Foundation) y el Centro de Justicia de Carolina del Norte (North Carolina Justice Center) entablaron la demanda a nombre de tres de las mujeres y de otros trabajadores en el tribunal federal del distrito oriental de Carolina del Norte.

“La compañía restringe a estas mujeres a ciertos tipos de trabajos y limita su horario laboral por el simple hecho de que son mujeres,” afirmó Ariela Midgal, abogada del Proyecto de los Derechos de las Mujeres de la ACLU. “Estas mujeres estaban capacitadas para realizar trabajos mejores, que estaban reservados para los varones, y tenían derecho a la igualdad de oportunidades para realizarlos.”

Las mujeres fueron reclutadas en México por Captain Charlie’s Seafood, Inc. para procesar mariscos en Carolina del Norte. La empresa de mariscos también reclutó a hombres y acordó pagarles a todos los trabajadores el sueldo por hora imperante por el procesado de mariscos. Para traer a los trabajadores migrantes a los EE.UU., como trabajadores legales temporales conforme al programa de visas H-2B, la empacadora estaba obligada a pagar los gastos de transporte y las cuotas para tramitar las visas.

Sin embargo, una vez que habían llegado los trabajadores a Carolina del Norte, Captain Charlie’s restringió la labor de las mujeres a la selección de cangrejo, un trabajo que requiere limpiar la carne de los cangrejos cocidos, y les ofreció una cantidad mucho menor de horas con sueldo que a los hombres. En contraste, a los hombres se les ofrecía una amplia gama de puestos, tales como cocinar y transportar cangrejo y manipular las trampas para el crustáceo. A veces, las mujeres permanecían sentadas sin hacer hada y observaban frustradas mientras que sus contrapartes masculinas cobraban por trabajo que tanto las mujeres como los hombres eran completamente capaces de hacer. Finalmente, en agosto del 2009, Captain Charlie's despidió a un grupo de aproximadamente 20 mujeres que seleccionaban el cangrejo, mientras que los trabajadores varones que hacían otro tipo de trabajo conservaron su empleo. La compañía tampoco reembolsó a los trabajadores por sus gastos de transporte y tramitación de la visa, según lo requiere el programa H-2B, e incumplió en el pago del salario imperante que les había prometido al reclutarlos.

“Me dieron trabajos distintos y menores horas de trabajo por el simple hecho que soy mujer,” indicó Sandivel Villanueva Flores, una de las mujeres representadas en la causa. “No creo que eso sea justo.”

La querella de las mujeres acusa a Captain Charlie’s de discriminar contra ellas debido a su género sexual al restringirlas a ciertos tipos de trabajo, lo cual culminó en el despido injustificado, violentando normas públicas de Carolina del Norte que prohíben este tipo de decisiones basadas en el género sexual. La demanda también sostiene que la empresa quebrantó la Ley de Normas Laborales Justas (Fair Labor Standards Act) y la Ley de Salarios y Horarios de Carolina del Norte (North Carolina Wages and Hours Act) al remunerar de manera insuficiente a los trabajadores y incumplir en el reembolso de sus gastos de transporte y de tramitación de la visa.

Las mujeres también archivaron cargos de discriminación ilegal ante la Comisión de Oportunidades de Empleo Equitativas (Equal Employment Opportunity Commission), argumentando que las restricciones laborales en base al género sexual contravienen el Título VII de la Ley de Derechos Civiles.

“Desafortunadamente, las mujeres que trabajan por temporada son especialmente susceptibles a la explotación por parte de sus patrones,” explicó Clermont Fraser, un abogado del North Carolina Justice Center. “Los trabajadores migrantes enfrentan muchas dificultades por razones múltiples, como las barreras del idioma y del racismo, pero las mujeres tienen además el obstáculo del sexismo.”

Los abogados que llevan el caso, Landeros Covarrubias, et al. v. Capt. Charlie's Seafood, Inc., son Migdal y Lenora Lapidus del Proyecto de derechos de las mujeres de la ACLU; Fraser y Carol Brooke del Centro de Justicia de Carolina del Norte; y Katy L. Parker de la Fundación Legal de la ACLU de Carolina del Norte. Risha Foulkes del Proyecto de los derechos de las mujeres de la ACLU también colabora en el caso.

Si desea una copia de la denuncia, vaya a:
www.aclu.org/womens-rights/covarrubias-v-captain-charlies-seafood-inc-complaint

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